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Cuando la ciencia mira hacia los lados: acuaponía inclusiva en las Terres de l’Ebre

La Unitat Portàtil Aquapònica (UPA) del IRTA, instalada en la Fundació Mercè Pla de Tortosa, representa una convergencia poco habitual en la investigación aplicada: la tecnología de acuicultura continental al servicio de la inserción laboral de personas con discapacidad intelectual.

El IRTA y la acuicultura continental en las Terres de l’Ebre

El Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) concentra su actividad en acuicultura en el centro de la Ràpita, referencia mediterránea en la investigación con tecnología aplicada a la cría y cultivo de peces, moluscos, crustáceos, plantas y algas tanto en agua dulce como salada. Su programa de Acuicultura, dirigido por Enric Gisbert, trabaja desde hace años en sistemas de producción de bajo impacto ambiental, entre los que la acuaponía ocupa un lugar destacado.

En el ámbito de la acuicultura continental dulceacuícola, el IRTA trabaja con especies como el mujol —protagonista de esta iniciativa— y también en proyectos de recuperación de fauna autóctona. Un ejemplo paradigmático es el proyecto LIFE Migratoebre, que en diciembre de 2023 logró la reintroducción del esturión en el río Ebro, ausente de sus aguas durante más de 50 años.

Premio MedFish4Ever
El trabajo del equipo de acuicultura del IRTA fue reconocido con este galardón internacional, dedicado al sistema acuapónico NewTechAqua, consolidando al centro de La Ràpita como referencia en sistemas integrados de producción sostenible.

En julio de 2025, la FAO nombró al centro de La Ràpita como Centro Internacional de Demostración en Acuicultura Restaurativa para el Mediterráneo y el Mar Negro, validando décadas de trabajo en sistemas que combinan producción alimentaria con recuperación de ecosistemas acuáticos degradados.

La Unitat Portàtil Aquapònica: ciencia aplicada a la inclusión

La primera Unitat Portàtil Aquapònica (UPA) puesta en marcha en Catalunya fue presentada el 9 de marzo de 2026 en las instalaciones de la Fundació Mercè Pla en Campredó (Tortosa), ante más de 80 asistentes, incluyendo usuarios del centro, docentes, representantes institucionales de las Terres de l’Ebre y miembros de la comunidad educativa.

La instalación, construida en el propio centro del IRTA en La Ràpita, incorpora energía solar para el bombeo de agua y puede desmontarse y trasladarse con facilidad. Esta modularidad es central en el diseño: la misma unidad puede estar operativa en el centro ocupacional de Tortosa y, semanas después, en un instituto de La Ràpita, Tarragona o Barcelona, realizando idéntica función formativa.

Dimensión tecnológica

El sistema aplica el principio básico de la acuaponía: los peces se alimentan y sus excrementos son procesados por bacterias que los transforman en nutrientes (nitratos y fosfatos). Este agua enriquecida permite el cultivo de lechugas en un soporte sobre los tanques, sin uso de suelo. El resultado es un sistema circular de producción de alimentos que ahorra en torno al 95% del agua respecto a un huerto convencional.

Dimensión social

Aproximadamente veinte usuarios del centro ocupacional participan en todas las fases del proceso: siembra, mantenimiento del sistema, alimentación de los peces y cosecha. El proyecto incluye una guía accesible e inclusiva como material de apoyo. El objetivo explícito es facilitar la incorporación al mercado laboral de personas con discapacidad intelectual a través de competencias reales en producción agroalimentaria circular.

Fundació Mercè Pla: más de 700 personas atendidas

Ubicada en Campredó (Tortosa), la Fundació Mercè Pla atiende actualmente a más de 700 personas a través de varios servicios: escuela, centro ocupacional, atención temprana, centro especial de trabajo y viviendas supervisadas. La filosofía del centro —dar protagonismo a las habilidades de sus usuarios— encaja con la lógica participativa de la UPA.

La directora general, Laura Beltran, subrayó en el acto de presentación que los propios usuarios han participado desde el inicio del proyecto, convirtiéndose en agentes activos del sistema y no en meros observadores. Dos usuarios del Centro Ocupacional, Jesús Carot y Jordi Giménez, tomaron la palabra en el acto para compartir su experiencia directa con el sistema.

Financiación territorial

Mar de l'EbreEl proyecto cuenta con el respaldo del Grup d’Acció Local de Pesca (GALP) Mar de l’Ebre, mecanismo de cofinanciación europeo (FEMPA) orientado al desarrollo sostenible de las comunidades pesqueras locales. Esta vinculación refleja la coherencia entre la actividad acuícola histórica del territorio y la apuesta por su renovación tecnológica y social.

Nexo con la acuicultura continental: el mujol como especie pivote

La elección del mujol (Mugil cephalus) como especie de cría en la UPA no es casual. Esta especie eurihalina —tolerante tanto al agua dulce como salada— es objeto de investigación activa en el IRTA, donde se ha demostrado que es una buena opción para sistemas de acuaponía eficientes. Su adaptabilidad la convierte en un puente entre la acuicultura marina litoral tradicional del Delta del Ebro y los sistemas de producción continental en recirculación (RAS) que el IRTA investiga.

La acuaponía en agua dulce y salobre es, en sí misma, una extensión de la acuicultura continental: sustituye los estanques o jaulas en cuerpos de agua abiertos por tanques en tierra controlados, y cierra el ciclo productivo integrando la producción vegetal. Este enfoque reduce drásticamente la huella hídrica, elimina el uso de suelo agrícola y permite ubicar la producción en entornos urbanos o periurbanos —como un centro ocupacional— sin impacto en ecosistemas naturales.

El IRTA también ha explorado la acuaponía con agua salada, cultivando salicornia —planta halófita de alto valor gastronómico— junto a mujoles en sistemas de agua marina, abriendo una línea de producción diferenciada con especies y cultivos propios del ecosistema deltaico.

Alcance, limitaciones y potencial de replicación

La iniciativa destaca por al menos tres razones que la distinguen del uso convencional de la acuaponía. En primer lugar, desplaza el objetivo del rendimiento económico hacia el valor formativo y ocupacional, lo que implica un diseño del sistema orientado a la manipulación intuitiva y a la accesibilidad. En segundo lugar, la portabilidad del sistema —modular, desmontable, trasladable— es una innovación de ingeniería relevante que amplía exponencialmente los contextos de aplicación posibles. En tercer lugar, el acompañamiento pedagógico mediante una guía inclusiva dota al proyecto de una capa educativa que puede transferirse independientemente del hardware.

Como limitación a considerar, el proyecto opera a escala piloto: la producción alimentaria resultante no tiene por ahora vocación comercial, sino demostrativa y formativa. La sostenibilidad del modelo a largo plazo dependerá de la capacidad de generar financiación continuada —pública o mixta— más allá del GALP, y de documentar adecuadamente los resultados de inserción laboral de los participantes.

El potencial de replicación es alto. La propia concepción modular del sistema prevé su despliegue en institutos de secundaria, centros de formación profesional agroalimentaria y otros centros de atención a la diversidad funcional. En el marco del nuevo Centro de Demostración de Acuicultura Restaurativa del IRTA, con proyección mediterránea, la UPA puede convertirse en un formato exportable de acuaponía social.

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